Tehilim 22: Proclamar la Verdad de la Mañana — Yitró 5778

Por: Jaim Yehudá Ben-AvrahamJaim Éder

El Tehilim 22 hace un recorrido por la trayectoria del Pueblo de Israel, pasando por el momento presente. En la primera parte, hasta el versículo 19, trata sobre todo los aspectos dificultosos, y del 20 hasta el 32, la parte más favorable. Esta semana trataremos la parte dificultosa.

א לַמְנַצֵּחַ, עַל-אַיֶּלֶת הַשַּׁחַר; מִזְמוֹר לְדָוִד.

1 “Para el director, sobre la Gacela de la Mañana. Un Salmo de David.”

Esta primera línea describe la temática general del Salmo, recogida sobre todo en el término “Ayélet ha-Shájar”. De la palabra “Ayélet” [אַיֶּלֶת] nos sale el valor numérico (guematria) 441, el mismo que la palabra “Emet” (“verdad” [אמת]). Por otra parte, “shájar” [שַּׁחַר] significa “mañana”, por lo que “Ayélet ha-Shájar” se puede interpretar como “Verdad de la Mañana”. Ahora bien, de acuerdo con la Tradición, la Torá fue recibida por el Pueblo de Israel por la mañana, por lo que “Ayélet-HaShájar” hace referencia a la Torá, la Verdad que aquella mañana del 6 de Sivan de hace 3.330 años recibimos del Creador en el Monte Sinaí.

Si analizamos ahora el número 3.330, por un lado el 3.000 es 3 multiplicado 1.000 veces, y el 3 es Rakhamim (misericordia y compasión); los Sabios nos indican que tenemos que esforzarnos para que la Redención, que es la última Consecuencia de la Entrega de la Torá, nos sea dada por el Eterno con misericordia. En cuanto al 330, varias palabras con este número nos dan información, y dos son:

  • La primera es “jesronó” [חסרונו], “Su necesidad”: el Creador “necesita” que nosotros implantemos la Torá, primero en nuestros corazones, y después en el mundo, con el fin de podernos traer la Redención. Con el fin de impulsarnos a hacerlo, a su vez, Él nos crea un inmenso vacío, una “necesidad” en nuestros corazones, que está vinculado a nuestras carencias nacionales (ver versículos 2 a 19).
  • La segunda expresión es “VaAní abarejem” [ואני אברכם], “y Yo los bendeciré”: nosotros aplicaremos la ética del Sinaí en nuestras vidas, y Él nos bendecirá (segunda parte de este post, bli Néder, la semana que viene).

2 “D’ios mío, D’ios mío, por qué me has abandonado? te percibo lejos de ayudarme, de mis palabras de lamento”.

Este es un versículo de lamento, rayando la queja, derramado hacia a D’ios, dirigido a Él cuando se expresa con rigor hacia nosotros, con la aspereza y la frialdad de la distancia, cuando parece que no responda a nuestros lamentos . Este es uno de los productos del Exilio, de haber sido expulsados ​​de nuestra Tierra Prometida, ya sea la Tierra Prometida en el plano físico, la Tierra de Israel, como la Tierra Prometida del estado emocional rectificado.

3 “Oh, D’ios mío, te he llamado por la mañana, pero no me contestas (“veló taané “[וְלֹא תַעֲנֶה]); y por la noche, pero no hay reposo para mí.”

A lo largo de nuestra Historia nacional, la falta de respuesta por parte del Creador a nuestros lamentos de la mañana se contrapone a “la Verdad de la Mañana”; denota que mucho tiempo no hemos llamado al Creador con corazón sincero.

Cuando, desde el Exilio, hicimos un llamado al creador con corazón sincero, pasamos del “veló taané” (guematria 562) al Sionismo (“Tzionut” [ציונות] (562]) (tomado de la web “Mizrakhí Olam”):

“El pionero del retorno nacional a la Tierra de Israel fue Yehudá Alkalai [יהודה חי אלקלעי], y lo fue teniendo arraigo completo en la Torá del Sinaí. El Rabino Alkalai planteó la cuestión de la independencia política judía y la tierra de Israel por la primera vez en el año civil 1_834 en un pequeño boletín llamado “Shemá Israel” (“Escucha, oh Israel”). En su ensayo, propuso un comienzo del asentamiento judío en la Tierra de Israel como precursor de la Redención Mesiánica. Esta idea no era sólo original, sino que era considerada herética entre muchos judíos que creían que la Redención sólo llegaría a través de un evento milagroso causado por D’ios […].

“Se produjo un cambio drástico en la vida y las perspectivas del Rabino Alkalai en 1840 con la aparición del libelo de sangre de Damasco, sacudiendo los mismos fundamentos del mundo judío y elementos del mundo no judío. Este libelo convenció al rabino Alkalai (y muchos otros miembros de la generación más jóvenes, como Moisés Hess) que la libertad y la seguridad para la nación sólo se podían alcanzar en la Tierra de los antepasados, y que la Redención sólo se produciría a través de acción efectiva por parte de la comunidad judía.

“A partir de este momento, el Rabí Alkalai se dedicó a difundir estas ideas a través de la escritura y los discursos en varias comunidades judías de Europa occidental. Se acercó a los líderes judíos como Moses Montefiore y Adolfe Cremieux por su apoyo político y financiero.

“El rabino Alkalai estaba convencido de que sería posible comprar parte o incluso la mayor parte de la Tierra Santa al gobierno turco, es decir, al sultán y su imperio, como Abraham había hecho con la cueva de Majpelá cuando compró tierras a Efrón el hitita. Soñó con establecer una organización mundial en la línea de las diferentes organizaciones nacionales que prevalecen entre otras naciones de Europa. El propósito de estas organizaciones sería comprar y recuperar tierras, además de ofrecer préstamos para nuevos colonos. Estas ideas fueron adoptadas posteriormente por Herzl (nombre relacionado con la palabra “corazón”) y la Organización Mundial Sionista.”

Respecto de la falta de descanso por la noche, la falta de reposo, hace referencia a la oscuridad espiritual, en la que ahora nos encontramos como Pueblo, ya sea dentro o fuera de la Tierra de Israel, y que de hecho afecta a todo el mundo. Y donde radica la raíz del problema?

La oscuridad espiritual es la idolatría. La expresión “veló dumiá lí” [ולֹא דמיה לי] tiene el mismo valor numérico que la palabra (“Mamon” [ממון]), uno de los nombres del dinero en Hebreo, vinculado al nombre de un dios pagano. La conclusión es que la oscuridad espiritual en la que se encuentra el mundo, dentro o fuera de Israel, es el culto al dios de la riqueza crematística. La idolatría mundial del presente es el culto al dinero, que son la expresión concentrada de la riqueza material.

De acuerdo con la Ética de los Padres, la Ética del Sinaí, en Sodoma se seguía estrictamente la norma “lo mi es mío y lo tuyo es tuyo” (Pirkei Avot, 5:13). “Sodoma” (“Sdom” [סדם], tal como aparece en la Torá) y la expresión “veló dumiá li” [ולֹא דמיה לי] comparten las letras Dalet [ד] y Mem [מ], que forman la palabra ” dam “[דם], “sangre”, y vemos como en el mundo el derramamiento de sangre no tiene freno, dado que, como nos dicen los Sabios:

“La espada viene al mundo por la falta de justicia, el retraso en la justicia, y por aquellos que interpretan la Torá fuera de la Ley” (Pirkei Avot, 5:8)

Igual, vemos aquí que esta dura idolatría derivada del culto al dinero produce falta de justicia al estilo de Sodoma –“lo mío es mío …”–, y es una de las bases de la destrucción que se produce en el mundo.

4 “Pero Tú Eres Santo, Tú que resides en las alabanzas de Israel.”

Para recuperarnos de la penosa situación, desesperada para muchos, tenemos que volver a las bases. Y la primera base es reanimar nuestros corazones; esto sólo se puede hacer real a través de recuperar el contacto sincero, personal, con el Creador. Esto se potencia con los preceptos (Mitzvot), pero de manera muy especial con la Tefilá, que es llamada por los Sabios “Servicio del corazón” (Talmud; Taanit, 2a). Y la forma de Tefilá que conecta más nuestro corazón al Eterno es la alabanza, expresada de manera sublime en los Salmos (Tehilim), que son un arma preferida precisamente para reanimar nuestros corazones: restaurar el Amor al Creador (Ahavat HaShem), y reavivar nuestro ahavat Israel (Amor por nuestros hermanos judíos). Cuando el Amor está vivo, podemos cumplir los Preceptos de una manera cualitativamente óptima, y ​​podemos avanzar en la recuperación también del corazón del próximo.

5 “En Ti confiaron Nuestros padres; confiaron, y Tú los liberaste.”

Y allí donde Sodoma fracasó (Talmud, Sanhedrin, 109a), si emulamos nuestros padres, nosotros sabemos que allí triunfaremos, empezando por Abraham Nuestro padre: debemos practicar, pues, la hospitalidad (Génesis, 18:2-8) y la Tzedaká –justicia (Génesis 18:19).

6 “A Tí fueron clamar, y escaparon; en Ti confiaron, y no fueron avergonzados.”

Justamente, Nuestro padre Abraham se salvó del horno ardiente de Nimrod porque en Ti confió (Génesis Rabá, 38:11); ¡que nosotros tengamos el mérito de seguir sus pasos y confiemos también en Ti, y así honramos nuestros padres, como nos pedidos a través del Quinto Mandamiento!

7 “Pero yo soy un gusano, y no hombre hecho y derecho; reproche de los humanos, menospreciado por el Pueblo.”

Pero tengo una parte instintiva que me hace caer en la transgresión; la lucha por cumplir los preceptos correctamente es difícil, tengo que empezar por reconocerlo.

8 “Todos los que me ven se ríen, para hacerme burla; ellos chasquean la lengua, sacuden la cabeza:”

No me faltan impulsos no controlados (como chasquear la lengua) y malos pensamientos (que me hacen sacudir la cabeza) que boicotean mi esfuerzo para cumplir los preceptos.

9 “‘Deja que se comprometa con el Señor! Deja que Él lo rescate; deja que la libere, viendo que se deleita en él.”

Cuando aún no hemos afianzado la relación personal con el Creador, podemos tener dudas incluso de si vale la pena comprometernos completamente con Él. Si persistimos, al tiempo que evitaremos transgredir el Noveno Mandamiento de no hacer falso testimonio, eventualmente forjaremos una intensa relación con él y veremos que las dudas eran completamente infundadas.

10 “Dado que Tú eres Quien me sacó del vientre; Tu me causó confiar cuando me encontraba sobre los pechos de mi madre.”

Para los judíos, el “vientre” es una analogía de la esclavitud de Egipto: el Eterno nos sacó de aquel vientre; y después nos causó confiar en Él “sobre los pechos” de nuestra madre, que son los cerros del Monte Sinaí. La confianza la oímos cuando el Eterno nos hizo la Revelación de la Torá. ¿Por qué la Revelación se hace sobre unos “pechos de madre”? Porque como dice Proverbios, la “Torá” proviene de la madre:

“Oye, hijo mío, la admonición –Musar– del padre, y no te apartes de la enseñanza –Torà– de la madre” (Proverbios, 1:8).

11 “A Ti he estado abalanzado desde mi nacimiento; Tu eres mi D’ios desde el vientre de mi madre.”

Desde nuestro nacimiento como Pueblo, desde el vientre de Egipto, con el colofón del Monte Sinaí, cada judío puede decir del Creador: “Yo soy el Eterno, tu De ios”, que fue el Primer Mandamiento.

12 “No te estés lejos de mí, ya que la tribulación está cerca, y no tengo ninguna otra ayuda.”

“Lejos de mí” son situaciones con peligro de caer en la idolatría, o de ser víctima de la idolatría de los demás. Y la raíz de todas las idolatrías es el ego. Precisamente, habiendo hablado de la falta de justicia hoy en día, que se encuentra institucionalizada, el valor numérico de “lejos de mí” (“tirjak mimeni” [תִּרְחַק מִמֶּנִּי]) es el mismo que el de “beBeit HaMishpat” (“en el juzgado” [בבית המשפט]). De acuerdo con este exceso de ego existente, no es infrecuente ver cómo jueces forman parte del “star system” de los países, y cómo trabajan en connivencia con los políticos, o haciendo ellos mismos política por su cuenta.

13 “Muchos toros me han rodeado; toros fuertes de Bashán me han rodeado.”

“Muchos toros” (“parim rabim” [פרים רבים]) equivale numéricamente a “pruebas” (“nisionot” [נסיונות]). Muchas pruebas han testeado la confianza en el Eterno del Pueblo de Israel a lo largo de los siglos. Los toros fuertes de Bashán hace referencia a nuestro temperamento colérico, que hemos ido heredando y transmitiendo a lo largo de los siglos, y que hemos transplantado en la Tierra de Israel. (La referencia la extraigo de que “Bashán” [בשן] equivale numéricamente a “Marruecos” (“Morroco” [מרוקו]), país con la característica de la cólera, que han aportado muchos judíos a nuestra tierra.)

14 “Abren bien su boca contra mí, como un león que ruge enrabietado.”

El león hace referencia a la dirigencia de nuestro país. El temperamento colérico afecta también a nuestros gobernantes, y de hecho ya afectaba al mismo Moisés, y ha repercutido en la falta de fluidez de las relaciones entre bandos de israelíes con pensamiento dispar, bajo diferentes etiquetas: “religioso”, “laico”, etc.

15 “Y me escurro como el agua, se me desyuntan todos los huesos; el corazón, como si fuera cera, se me derrite en las entrañas.”

“Escurrir como el agua” hace referencia al derroche de esfuerzo de los compasivos para unir el Pueblo. La referencia a los huesos evoca a Yosef, y nos hace pensar que el resultado de la falta de autocontrol sobre la cólera es la reproducción de la desunión que nos afectó en tiempos de Yosef, con el cisma principal habiéndose producido entre los judíos de Israel y los “Josés” actuales: los judíos en la diáspora. La referencia al corazón “como de cera” indica que el amor entre hermanos se resiente y es frágil, como la cera. Que se funda en las entrañas significa que el desencanto resultante nos afecta nuestro amor propio como personas judías.

16 “Mi fuerza está reseca como barro, la lengua se me pega en el paladar. Me hacer yacer en el polvo de la muerte.”

“Mi fuerza” (“cojí” [כֹּחִי]) tiene equivalencia con “Su Honor” (“Kevodó” [כבודו]): esta nuestra dispersión de voluntades dentro de Israel crea deshonra del Eterno. En relación a “la lengua se me pega en el paladar”, hace referencia al olvido de Israel y de Jerusalem por parte de los judíos que están asentados en la diáspora, como dice Tehilim 137:

“Si nunca te olvido, Yerushalayim, que caiga en el olvido mi diestra. Que se me pegue la lengua al paladar si dejo de recordarte, si no pusiera Jerusalén en lo alto en mi alegría.” (Salmos, 137:5, 6)

Respecto de la referencia a tumbarse “en el polvo de la muerte”, hace referencia a los “huesos pulverizados” de los judíos de la diáspora que olvidan su país, y además se asimilan a través de los matrimonios mixtos, todo un Holocausto silencioso.

17 “Me acorrala una jauría de perros, me rodea una banda de malhechores; como leones, me han atado de pies y manos.”

Y de resultas de todas las pegas colectivas que arrastramos, como los perros, erróneamente nos hemos refugiado en perseguir el materialismo. Los leones, los dirigentes, nos han atado de pies y manos, y parece sólo nos queda el curso de acción materialista presente.

18 “Puedo contar mis huesos. Me miran, me contemplan satisfechos;”

“Contar mis huesos” hace referencia a la tarea nacional que debemos emprender con urgencia: tratar de recuperar las almas judías perdidas en los éxodos, los exilios, y los desiertos.

I) Las almas perdidas en el éxodo son el 80% de judíos que se quedó en Egipto. Es probable que una fracción de estas almas vayan reencarnando o haciendo Ibur ( “embarazo de almas”) en el tiempo presente si así lo podemos estimular con nuestro cumplimiento de Torà y mitsvot.

II) Las almas de los exilios hace referencia a los judíos que murieron en la diáspora en épocas anteriores. En el caso de Iberia, entre ellas hay que contar:

  • muy probablemente un contingente importante de judíos de la época del rey Salomón, que se desplazaron a Tarsis junto con habitantes de Tiro y Fenicia (posiblemente, 1 Reyes, 10:22);
  • Exiliados del Primer Templo desplazados a Iberia (deducción a partir de Obadia, que hace referencia a los exiliados de Sefarad);
  • Exiliados del Segundo Templo desplazados a Hispania (información recibida del amigo M. L.).

III) En cuanto a las almas en los “desiertos, su situación también es compleja:

  • Del total de judíos declarados en la época de la inquisición, el 90% de los de la Corona de Aragón se quedaron como conversos cristianos. Sus descendientes ahora se encuentran como población autóctona de Iberia, la immensa mayoría sin ser conscientes de su herencia judía.
  • Hay población, en la diáspora y en Israel, que sabe que es judía, pero tiene una profunda ignorancia de qué es la Torá y qué consecuencias conlleva para su vida.
  • Hay población, a la diáspora y en Israel, que practica Torá y mitsvot pero que tiene una relación gravemente disfuncional con el Creador y con Su Pueblo.

A estas tres categorías de “huesos” que he mencionado debemos darles salida y ofrecerles vías para redimirse.

19 “Se repartieron mis vestidos, echan a suertes mi túnica.”

Que los malhechores se repartan entre ellos “mis vestidos” significa que nuestras tendencias destructivas, sobre todo el acomodo y la desesperanza, nos quieren hacer abandonar la lucha por la restauración completa de nuestro Pueblo; un camino que empezaríamos a partir de los razonamientos que “vestimos” a partir de las informaciones y las impresiones que hemos ido recogiendo a lo largo de la vida sobre la trayectoria de Israel.

Sobre “se juegan a suertes mi túnica” también se puede traducir por “sobre el hecho de llevarme a la vergüenza lo echan a suertes”. Esta expresión denota el estado de indefensión en la que se encuentran los judíos de la diáspora: nuestros enemigos se sortean entre ellos quién es que nos llevará al oprobio y la vergüenza. El versículo es indicativo de una verdad palmaria: tenemos que reaccionar ya si no queremos perder muchas almas judías por el camino.

El punto de partida en positivo debe ser recordar otra verdad, en este caso, feliz: que cuando nuestros enemigos tiran dados en contra nuestra, el Creador hace y hará que esto nos termine favoreciendo a nosotros, ken iehí Ratson [כן יהי רצון].

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