Por: Jaim Yehudá ben-Avraham
En nuestra Lectura, Vayejí, palabra que significa “y vivió”, se produce el fallecimiento del Patriarca Ya’akov; en la lectura anterior de Vayigash, cuando sabe que Yosef está vivo, Ya’akov se percibe preparado para morir (Bereshit 45:28), y en nuestra Lectura, esto ocurre. ¿Cuál es el hecho esencial que le permite decir esto a Ya’akov con tranquilidad?
Una primera respuesta, en términos sencillos, es que cuando Ya’akov sabe que Yosef está vivo, ya se cumple su meta de que toda su descendencia esté viva y prospere. Sin que esto deje de ser cierto, la respuesta que intentaré que comprendan ahora es que Ya’akov, en el momento de reencontrarse con Yosef, vio no solo que Yosef estaba vivo sino que también era su adecuado sucesor. Veámoslo.
De acuerdo con la Jasidut –corriente judía que contrarresta los excesos racionalistas de la Ilustración que pocos reconocen–, la vida del hombre debe pasar por 4 etapas aproximadamente sucesivas de evolución, conectadas obviamente al estado de madurez general –la madurez espiritual– y, como una cebolla, sus capas (sucesivamente) más superficiales, que incluyen las previas madurez intelectual, emocional y física:
La madurez física es la más básica, y comienza a desarrollarse en la INFANCIA. Consiste en RECIBIR PARA RECIBIR. Es para simple SUPERVIVENCIA, y en Yosef y las Tribus de Israel, solo es una etapa operativa en la más tierna infancia, una cuestión de BIOLOGÍA que tiene su raíz en la COMPETICIÓN.
La madurez emocional es crítica, pero no está presente de manera relevante en la persona hasta avanzada la ADOLESCENCIA. Esta madurez es una NECESIDAD, pero no todos los adultos la alcanzan satisfactoriamente; se satisface justo con el DAR PARA RECIBIR. Las Tribus de Israel y aún más Yosef la alcanzaron al tener que afrontar las primeras contradicciones que nos presentan las emociones cruzadas, y esto ocurrió agudamente después de la venta de Yosef, 12 años antes de que la familia se reuniera en Egipto y restaurara mucho su PSICOLOGÍA, y en los hechos biográficos en los que ha habido un ánimo (quizá encubierto) de DISUADIR.
La madurez mental es fundamental, y beneficia a las personas ya en la ADULTEZ, y específicamente a los casados, sobre todo con hijos. Se expresa en la forma de RECIBIR PARA DAR, y las Tribus tuvieron su máxima expresión con José con su esposa e hijos cuando gobernó Egipto y alimentó al mundo civilizado con sus dones en ECONOMÍA; este hecho de Yosef lo entendió Ya’akov de inmediato, al verlo y comprender que, dado su estatus de virrey en Egipto, conocería bien el arte de PERSUADIR.
Y finalmente, llegamos a la capa más interna de la cebolla: la madurez espiritual, que es especial. No se puede alcanzar antes de la MADUREZ, ya que se expresa con el DAR PARA DAR. En este nivel, Yosef pudo alcanzarlo al dar refugio y alimento a su padre y sobre todo a sus hermanos, en Egipto. Esto lo supo de inmediato Ya’akov: Yosef completó los méritos para convertirse en su heredero espiritual de facto, el transmisor de la TORÁ de la familia, una figura de Cuarto Patriarca, un maestro de COOPERAR; este es el hecho que le indicó a Ya’akov que ya podía retirarse del mundo físico en paz.
Con este último nivel, el más profundo, holístico y general, tenemos la respuesta a la pregunta inicial. Con la plenitud revelada de Yosef, la plenitud de Ya’akov adquiere permanencia y transciende.
Shabat Shalom UMeboraj
Referencias: Jasidut; HaRav Dovber Pinson; Rabino Daniel Chapán.









